NIÑO!! SIÉNTATE BIEN (1ª PARTE)

Desde que estabas en la escuela escuchabas esta frase, después en casa mientras veías la televisión en el sofá, y siempre pensabas que era un capricho de tus autoridades, más bien con un fin estético más que otra cosa.
Con el paso de los años, tu cuerpo ya no es el de un niño que juega constantemente, se sienta de una forma, de otra, y no le pasa nada, no siente dolor, y por eso nunca hasta ahora le has dado importancia.

Incluso en la facultad no tienes dolores porque el número de horas que estás sentado no es significativo, inclinas la espalda y la cabeza lo nunca visto, hasta casi meterte en el propio paciente, pero es que ni los profesores te dicen nada porque ellos mismos tienen ese vicio.

Te sacas la carrera y empiezas a trabajar, pero como tampoco empiezas intensamente, todavía no te das cuenta de lo que te espera.

Es entonces cuando empieza a dolerte el cuello, la espalda, los hombros, a tener cefaleas… vamos un desecho, tienes días mejores y peores, pero en cualquier caso tienes un “rumorcillo”.

Después de esta introducción en la que os he querido resumir un poco mi pensamiento y experiencia personal, voy a exponer un análisis de una serie de sillas de operador, siempre desde el punto de vista clínico, sin dejar de lado las referencias bibliográficas que hay que estudiar siempre detenidamente antes de tomar cualquier decisión a la hora de comprar este tipo de productos.

Partimos inicialmente de un error y es que al menos en mi caso, he tenido que ser autodidacta a la hora de elegir una silla o mejor dicho varias sillas y expondré el por qué. Creo que no existe formación suficiente respecto a qué sillas son recomendables para nuestra práctica, sólo existen tendencias comerciales o modas muy propias en nuestra profesión que te dicen en todo momento que son las mejores, y hasta ese punto es lícito, pero no responsable por parte de los que nos enseñan. Cuando estaba en la facultad, la moda era que debía uno sentarse con una angulación de los muslos con las piernas de 90 grados, espalda apoyada en el respaldo, brazos próximos al tronco, cuello ligeramente inclinado, aproximación al paciente y visión indirecta. Después te das cuenta de que esto no siempre es posible por múltiples razones, pero el error no radica aquí, sino que no se han enseñado fundamentos de porque mantener una postura y no otra.

Es entonces cuando duele, y buscas información en español, y no la hay, sólo en inglés (Practice Dentistry Pain Free) (lo cual no es del todo un problema, pero si me molesta) y además como he dicho, sólo información comercial de que su producto en venta es el mejor; otra vez las modas. ¿Donde están los artículos de investigación en revista de impacto internacional?, ¿es que no es un problema que afecta directamente al dentista e indirectamente al paciente?

Con esto sólo pretendo enunciar un problema que al menos a mí se me ha presentado, y aunque no sea el sitio en el que se deban enseñar estos conocimientos, considero que deben ser libres y universales, por eso los explico en mi blog y ofrezco mi ayuda a quien me la pida, siempre desde el punto clínico, no soy investigador de esto, me he limitado a estudiar los artículos y libros al respecto, y a analizar en propia persona todas las sillas que he probado.

Por último, antes de comenzar con el análisis de las sillas, decir que en España no existen, al menos yo no he encontrado, ni casas ni distribuidoras de sillas para una dedicación a endodoncia, teniendo en ocasiones que ingeniárselas uno customizando su propia silla.

Yendo al tema en cuestión, he analizado:

1. Una silla de asiento plano, redondo, no inclinado, con respaldo semicircular y con antebrazos regulables en altura y posición (estos últimos los he fabricado yo con el propósito de construir una silla propia para endodoncia). Marca Euronda, modelo Coral.

2. Una silla con asiento plano, triangular, inclinable activamente (es decir cuando tu cuerpo se levanta el asiento te acompaña, inclinándose hacia delante), con un pequeño respaldo regulable en altura y profundidad, y sin antebrazos. Marca Dynamic (Distribuidora: Quality Ergonomics)

3. Una silla con diseño silla de montar, sin respaldo y sin antebrazos. Marca Bambach

4. Una silla con diseño silla de montar, segmentada en dos partes, sin respaldo ni antebrazos. Marca Salli (distribuida por Quality Ergonomics).

5. Una silla diseño silla de montar, sin respaldo ni antebrazos y regulable en altura con plato de pie. Marca Jörg&Sohn, modelo Ergolift 2520 (disponible en stock en Biomed Sureste)

Seguro que me he dejado más sillas, por eso desde este blog animo a aquellas empresas a que contacten conmigo, con el único objetivo de realizar un análisis desde el punto de vista clínico de su producto.

Lamento no poder ofrecer dentro de este análisis una silla propia para endodoncia, yo por lo menos no he encontrado en España ningún distribuidor que me la dejara probar. En el siguiente post, continuaré con el análisis de estas sillas, enseñando fotografías propias, vídeos, artículos de interés y una valoración personal de todo este tema.

MUÉVETE

Correr

Este es el primero de los artículos que voy a escribir sobre ergonomía en endodoncia.

Según la R.A.E (Real Academía Española), la ergonomía se dedica al estudio de los datos biológicos y tecnológicos aplicados a problemas de adaptación entre el hombre y la máquina.

Nos dedicamos toda nuestra vida a cuidar de la salud bucodental de nuestros pacientes, pero….. ¿quién cuida de nuestra salud por tratarles a ellos?.

Esta pregunta me la hice cuando después de la universidad y de haber trabajado para otros, decidí montar mi clínica con mi cuñada. Fue tal el trabajo realizado tal vez, que empezaron a aparecer dolores de espalda, cuello, cefaleas…., sabía que no mantenía una postura correcta, pero es que ni con esas mejoraba. Decidí ir a una fisioterapeuta de mi pueblo y mejoraban los dolores dos días, no más, fue entonces cuando decidí documentarme.

Para mí, hay una serie de pilares básicos para prevenir y tratar dolores provocados por nuestra práctica: ejercicio, estiramiento, ergonomia postural y ergonomía de nuestro área de trabajo.

Los dolores no han desaparecido por completo, pero si que se han minimizado drásticamente, no me imposibilitan realizar mi trabajo, y visto economicamente mi práctica es más rentable en tanto soy capaz de desarrollar mi actividad sin merma física alguna, salvo a última hora de la tarde como es normal.

La endodoncia es una especialidad que requiere de una actividad muscular de bajo nivel durante un largo periodo de tiempo, esto hace que los grupos musculares en cuestión presenten un menor riego sanguíneo con la consiguiente liberación de metabolitos procedentes del éstasis, que estimula las terminaciones nerviosas de la zona provocando dolor muscular y articular.

El hombre desde sus inicios ha desempeñado actividades dinámicas (correr, saltar, …en fin moverse), por eso nuestro cuerpo no está hecho para estar durante largos periodos de tiempo con una contracción mantenida de bajo nivel, en ocasiones en una posición incluso incorrecta. De ahí la elevada incidencia de dolores de espalda, cuello, hombros, brazos y manos, entre otros, que padece el dentista, y el endodoncista en particular.

Está demostrado científicamente los beneficios de la actividad física moderada en la vida del dentista. Tenemos que hacer aquello para lo que nuestro cuerpo se ha creado: movernos. En esta época en la que tenemos tantos avances para todo; nos vamos al trabajo en coche o en moto, subimos a nuestra casa en ascensor, los pisos son tan pequeños que no hace falta movernos mucho….y para colmo tenemos la clínica preparada para hacer nuestro trabajo sin movernos.

Por eso, propongo un estilo de vida diferente, intentar si se puede ir andando o en bicicleta, subir las escaleras siempre que sea posible, desempeñar algún tipo de actividad física en nuestros ratos libres (da igual, lo importante es moverse). Esto fuera de la clínica, pero en la clínica y aunque le dedicaré algún artículo en particular, lo importante es sesiones no más de media hora, y en el caso de hacerlas de 1 hora o más, procurar tomarnos varios minidescansos y estirar (mientras el/la auxiliar aspira, mientras tomamos alguna radiografía,…), la idea es moverse.
Aunque cualquier práctica deportiva es buena, yo recomiendo hacer footing, vamos, correr de toda la vida. Tiene las tres B´s (Bueno, Bonito y Barato).

Intenta correr en un parque donde haya tierra o césped, o bien en una cinta para correr, lo importante es que no lo hagas sobre asfalto, salvo que te prepares una maratón.

Sólo necesitas ropa deportiva y unas buenas zapatillas (de esta manera las lesiones articulares producidas por el impacto continuo al correr serán menores). Si quieres ir más allá, cómprate un mp3, unos cascos para correr (si no se saldrán de las orejas) y una música que te ponga en marcha.

También puedes comprarte un pulsómetro (en Decathlon los hay bien baratos), calcular tu Frecuencia Cardiaca Máxima ( 220 – Tu Edad) y poner en el pulsómetro el 60 % de ese valor (para el que no ha realizado ningún ejercicio desde hace tiempo), el 70 % (nivel medio) o el 80 % (nivel alto).

Recuerda estirar minuciosamente todos los grupos musculares, desde tobillos hasta cuello antes y después de correr, dedícale tiempo al estiramiento posterior a correr, verás que relajante.

Corre de 3 a 5 días por semana, durante 30 minutos y verás los beneficios en poco tiempo.

En cualquier caso, como toda actividad deportiva, es recomendable una prescripción médica primero, ya que hay casos en los que no nos será posible realizar dicha actividad.

Se ha demostrado que correr disminuye la presión arterial, mejora la capacidad aeróbica, disminuye la probabilidad de aparición de acccidentes cardiovasculares, previene la diabetes y la osteoporosis, entre otras afecciones.

Además de esto y de que previene y trata dolencias musculoesqueléticas relacionadas con nuestra práctica, también es capaz de disminuir el estrés que nuestro trabajo crea sobre nosotros.

Espero les haya gustado tanto como a mí, y recordad que lo más importante es moverse.